The Good Place: morir con filosofía (y mucho humor)

De pronto, un hombre de pelo blanco y sonrisa afable te da la bienvenida al más allá. La has palmado. Por suerte, las buenas acciones que has hecho en vida han tenido recompensa y estás en “The Good Place”, una especie de paraíso en el que podrás disfrutar eternamente de todo aquello que te gusta en compañía de una alma gemela.

Pero, ¿y si se han equivocado y en realidad no mereces estar aquí? Esta es la premisa de “The Good Place”, una serie creada por Michael Schur y protagonizada por Kristen Bell y Ted Danson que ya puedes encontrar en Netflix.

Cuando Eleanor Shellstrop (Bell) llega a “The Good Place”, en seguida se da cuenta de que ha habido un error de cálculo. En vida, había sido maleducada y egoísta, y ahora se encuentra rodeada de algunas de las mejores personas sobre la faz de la tierra. Por miedo a ser descubierta y enviada a “The Bad Place”, Eleanor decide aprender a ser buena persona y cambiar sus instintos o, como mínimo, ignorarlos.

“The Good Place” no se parece a nada que hayas visto antes. La producción explora, siempre desde el humor, una gran cuestión filosófica: ¿qué significa ser buena persona? Los protagonistas se encuentran en situaciones en las que se discute la filantropía de las buenas acciones impulsadas por motivos egoistas, o en las que se juzgan conductas bienintencionadas que acaban hiriendo a los demás.

Con un guión in crescendo, cargado de giros brillantes, y una estética colorista, la serie consigue transportar al espectador a un mundo entrañable y addictivo, que invita a volver cada semana. Una vía de escape inteligente y muy bienvenida en tiempos como estos.

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marc@ficusmag.com

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