Amor consciente contra los mitos románticos

Violeta

Creadora de ‘Amor Violeta’

 

Hace unos meses, Facebook me sugirió un evento sobre Poliamor, celos y mitos del amor romántico en Barcelona. No sé exactamente por qué, pero me llamó la atención y, con una mezcla de curiosidad y morbo, me acerqué a la cita. Para mi sorpresa -ya que acudía con cierto prejuicio- aquello parecía una reunión informal de amigos que pintaba muy bien.

En una galería de arte en pleno barrio del Raval, el ambiente era equiparable a cualquier evento de moda. La sala no podía estar más llena y al fondo, en el austero escenario del espacio The Collective, estaba Violeta, serena y concentrada repasando mentalmente la charla que empezaría en pocos minutos. Creo que a todas las personas que, como yo, iban medio perdidas, les sorprendió que aquella chica joven de melena rizada y expresión segura era la organizadora de aquella movida.

Me pregunté si el auge de las relaciones poliamorosas sería consecuencia de esta «sociedad líquida» de la que hablaba Zygmunt Bauman. El filósofo polaco definía la sociedad actual como inmediata y ansiosa de novedades, incapaz de establecer relaciones sólidas. Pero la filosofía detrás del poliamor ni es nueva, ni defiende vínculos menos sólidos. Veamos de qué trata:

¿Qué es el poliamor?

“Una de las definiciones aceptadas de poliamor es querer a más de una persona a la vez de manera ética, consensuada y responsable», así empezó la charla de Violeta e hizo hincapié en los últimos tres adjetivos. A diferencia de las relaciones abiertas, en las cuales una pareja decide abrirse a otros intercambios –normalmente sexuales–, el poliamor no necesariamente implica mantener más de una relación romántica-afectiva-sexual a la vez, sino que las personas que lo practican están abiertas a ello y no se rigen por la exclusividad de la monogamia. ¿La condición? Las partes involucradas deben estar informadas y compartir esta idea del amor.

Violeta para Ficusmag
Foto: Violeta al Raval, Barcelona

Mitos del amor romántico y feminismo

El poliamor no se entiende sin feminismo, ya que todas las personas involucradas en la relación están en situación de igualdad, con los mismos derechos y compromisos. Este modelo relacional también implica dos aspectos esenciales: desprenderse de los mitos del amor romántico que nos han acompañado desde la infancia y aprender a gestionar los celos. Nadie dijo que fuera fácil.

Si retrocedemos unas cuantas páginas en el libro de historia, veremos que el ideal del amor romántico lo puso de moda la burguesía del siglo XIX y fue ampliamente representado por las corrientes artísticas de la época, como el romanticismo. La familia tal y como la entendemos hoy en día fue un proyecto ideológico de las clases acomodadas y la mujer pasó a tener un papel más enfocado a la maternidad y las tareas del hogar. Nada que ver con las familias obreras, donde todos los miembros trabajaban para salir adelante.

A partir de entonces, surgieron creencias que nos han acompañado hasta nuestros días, como el mito de la media naranja, según el cual tenemos una pareja predestinada, o la idea de que es imposible o negativo estar enamorado de varias personas a la vez. Estas creencias asumen que si queremos de verdad a la pareja, hemos de satisfacer nuestros deseos afectivos y sexuales solo con esta persona. El poliamor cuestiona todos estos mitos y reivindica el autoconocimiento, la comunicación y la conciencia plena como técnicas para gestionar un modelo relacional que se abre a diversas personas.

“Una de las definiciones aceptadas del poliamor es querer a más de una persona a la vez de manera ética, consensuada y responsable.

¿Es lo mismo poliamor que relaciones abiertas?

A menudo se habla de estos dos conceptos como sinónimos, pero la palabra «poliamor» en sí misma ya nos da pistas sobre sus diferencias. Las personas que practican el poliamor quieren a más de una o están abiertas a hacerlo, mientras que las relaciones abiertas suelen implicar una pareja estable que se concede permisos para tener encuentros sexuales con otras personas. Aunque para definiciones, colores. Lo importante, según Violeta, es reflexionar sobre si actuamos desde el amor o desde el miedo: «si abrimos una relación sentimental porque nuestra pareja nos lo ha pedido y aceptamos por miedo a perderla, es probable que no funcione».

¿Cómo reacciona la sociedad ante las alternativas a la monogamia?

Según la creadora de «Amor Violeta», cuando una persona decide ser poliamorosa porque así lo ha sentido siempre o en un momento determinado de su vida, tendrá que hacer frente a un trabajo doble: creer y aceptar sus sentimientos sin contradicciones y aprender a comunicarlos cuando sea necesario. «Si tienes una contradicción interna de la cual no eres consciente, cuando hables a los demás de tu condición poliamorosa, notarán que no suenas del todo convincente, desconfiarán y puede producirse un rechazo. En cambio, cuando crees 100% en tu idea y todo fluye dentro de ti, te encuentras con gente que entiende tu posición, aunque pueda no compartirla».

Relaciones conscientes

La clave parece encontrarse en las relaciones conscientes, en «conseguir el equilibrio entre fluir, comunicarse y consensuar, haciéndonos cargo de nuestras emociones para cuidar y disfrutar de diferentes vínculos amorosos», explica Violeta. Por lo tanto, si una persona elige ser monógama y lo hace de forma consciente –es decir, no por imposición– tendrá más posibilidades de ser feliz con su relación y gestionará mejor las expectativas que genera la exclusividad.

Cuando crees 100% en esta idea y todo fluye dentro de ti, te encuentras con gente que entiende tu posición, aunque que puedan no compartirla”.

 

Sobre Violeta

Violeta es la responsable detrás de la comunidad Amor Violeta, un proyecto que invita a dialogar sobre el poliamor mediante charlas y talleres para acompañar a las personas en las relaciones conscientes.

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