“El turbante es una corona que llevamos con mucho orgullo”

“El turbante es una corona que llevamos con mucho orgullo”

 

Conversaciones con Ninna Ottey y Mariana Olisa

Geleheadwrapsdoeksduku… son algunos de los nombres del accesorio que aquí llamamos turbante. Sus significados y usos cambian según su procedencia y, en muchos países, no es una prenda exclusiva de las mujeres. Si bien hace unos años podía parecer una pieza exótica, hoy en día se deja ver en pasarelas de moda y en las calles de las grandes ciudades, poco importa el origen de quién lo lleva. Sólo hace falta hojear algunas revistas o seguir a celebrities como Alicia Keys o Lupita Nyong’o para ver que se ha puesto de moda.

¿Se trata de una apropiación occidental o de una apreciación de un accesorio con un trasfondo? Todo dependerá de si se conoce su significado, más allá del componente estético.

¿Qué representa esta tela que realza las facciones?

El Colectivo Afrofeminista de Barcelona y Menina Congo decidieron explicarlo el pasado 9 de febrero en La Bonne, centre de Cultura de Dones Francesca Bonnemaison, a través del taller “Turbantes. Fortaleza e identidad”. El éxito fue rotundo.

Llegué puntual a las seis de la tarde, los asientos libres que quedaban en el semi-circulo de sillas que se había formado alrededor del proyector se podían contar con los dedos de una mano. En los siguientes veinte minutos prácticamente no se cabía. Éramos unas setenta personas cuando Ninna Ottey, estilista afropanameña y autora del blog Menina Congo; y Mariana Olisa, del Colectivo Afrofeminista de Barcelona, dieron la bienvenida a todo el mundo que había venido un viernes por la tarde a compartir y aprender sobre la simbología que hay detrás del turbante.

Ninna Ottey repasó los usos de esta pieza de herencia africana en las diferentes culturas afrodescendientes y sus significados según la zona dónde se lleva. Así, descubrimos que en algunos países se utiliza en ocasiones especiales, bodas, prácticas religiosas o incluso para mostrar si una mujer está casada o soltera, en función del lado donde luzca el nudo. Hoy en día también se ha convertido en un símbolo de empoderamiento y herencia cultural.

 

¿Por qué se reivindican las raíces?

Entre otros motivos, porque en algunos momentos de la historia este accessorio se impuso para infravalorar a las mujeres de color. Hablamos de la ley Tignon, aprobada en 1789 en Louisiana (EUA) por un gobernador colonial español.

“¿La moda de los turbantes es una apropiación occidental o una apreciación de un accesorio con un trasfondo? Todo dependerá de si se conoce su significado.

La ley Tignon y la sombra de la melena afro

La ley Tignon obligaba a las mujeres negras y biraciales a cubrir sus melenas con un trozo de tela. ¿Os suena familiar la imagen de criadas negras con una especie de pañuelo blanco cubriendo el cabello en algunas películas? Parece que el pelo afro atraía las miradas de los hombres blancos por su exotismo, un hecho que molestaba a algunas mujeres blancas, que a menudo tenían que utilizar pelucas y otros recursos artificiales para lucir las melenas rizadas que estaban de moda en la época. La ley Tignon era otra forma de cubrir la elegancia de las melenas afro y marcar la diferencia de estatus social entre la población afrodescendiente y la de origen europeo. Sin embargo, las mujeres negras y criollas (estas últimas eran libres) no tardaron en decorar sus turbantes con todo tipo de accesorios, como joyas, flores o plumas, una manera creativa de reivindicar su personalidad.

Con el paso del tiempo y la apertura de los años 60, se volvieron a mostrar las melenas abundantes del pelo afro, sobre todo de la mano de músicos y cantantes de origen afroamericano. Un movimiento imparable que hoy en día vuelven a reivindicar artistas como Beyoncé Knowles. Su videocip All night (Lemonade) es un claro ejemplo y Ninna nos lo muestra durante el taller.

Poner en práctica la teoría

Cuando ya nos hemos puesto en antecedentes, empieza el taller práctico de turbantes. La gente se relaja y Ninna y Mariana nos muestran algunos vídeos con tutoriales de diferentes estilismos. De la manera más natural, los asistentes empiezan a probar y a compartir experiencias con esta prenda de ropa. Al mismo tiempo, Ninna hace demostraciones en directo de varios tipos de nudos con voluntarias como modelos. Los decibelios de la sala aumentan, observo a mi alrededor y sólo veo sonrisas, rostros concentrados atando turbantes con más o menos gracia y mucho compañerismo. 

“Queríamos explicar la historia de los turbantes para que la gente se dé cuenta de que lucir este accesorio es llevar una identidad, historia, fortaleza y resistencia.”

Ninna Ottey, creadora de Menina Congo.

Mariana nos enseña cómo se ha hecho un turbante con una camiseta y la dissenyadora Cecilia Mamilonne presenta sus headwraps, que llevan dentro un hilo de alambre para perfilar los nudos. El objetivo del taller ha superad0 con creces las expectativas: “Queríamos explicar la historia de los turbantes para que la gente se dé cuenta de que lucir este accesorio es llevar una identidad, historia, fortaleza y resistencia. Es una corona que llevamos con mucho orgullo”, explica Ninna.

Las dos organizadoras no esperaban un éxito tan grande en esta primera edición, ya que prácticamente no se hizo publicidad del evento. El objetivo del colectivo, cuenta Mariana, es ofrecer una programación que combine temas “ligeros”, como el taller de turbantes, con otros más profundos para debatir sobre feminismo negro o condiciones de trabajo. “Tiene que haber espacio para el intercambio, para que la gente se conozca y se puedan establecer sinérgias”, concluye.

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selva@ficusmag.com

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