Minimalismo para vivir mejor

Valentina Thörner

Escriptora y minimalista

Si eres de las personas que empieza el año con un listado físico o mental de nuevos propósitos, es muy probable que hayas incluido un objetivo minimalista, quizás sin saberlo. El minimalismo, en realidad, no es más que una filosofía de vida que invita a vivir de manera más sencilla, pragmática y coherente con los valores de uno mismo. En definitiva, aprovechar tu tiempo para las actividades que te hacen más feliz. Ahora bien, ponerlo en práctica es otra historia, especialmente en una sociedad marcada por el estrés y el consumismo. Como todos los cambios de hábitos, proponerse vivir de manera más minimalista requiere de constancia y decisión hasta que se convierte en un proceso natural.

El concepto se puede aplicar a ámbitos tan variados como las finanzas, la alimentación o la gestión del tiempo y ha despertado el interés de personas que, como Valentina Thörner, dedican parte de su tiempo a compartir sus experiencias en el camino minimalista. Conocida en la red como Vale de Oro, Valentina descubrió este estilo de vida como una necesidad y sin saber que se llamaba “minimalismo”, gracias a sus viajes constantes entre Europa y América latina. Actualmente escribe sobre esta filosofía en su blog y ha publicado diversos libros y artículos, además de traducir al español el Proyecto 333, un reto internacional que invita a reducir las prendas del armario a lo esencial.

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El minimalismo como una necesidad

Todo empezó a los dieciséis años, cuando se fue a vivir a Ecuador durante un año y sólo podía llevarse una maleta de 32 kg. Por aquel entonces era una adolescente que vivía en Dortmund (Alemania) y estaba apegada a la ropa, al maquillaje y a otras pertinencias propias de la edad, con lo cual tuvo que hacer un esfuerzo consciente para elegir las prendas imprescindibles que se llevaría al otro lado del Atlántico.

Una vez en Ecuador, se dio cuenta que no necesitaba demasiado para vivir, a pesar de que cada vez que emprendía una nueva aventura – vivió en Brasil, Guatemala y Uruguay— surgía el mismo dilema: qué poner en la maleta. Resulta familiar, ¿verdad? Gracias a aquella vida semi-nómada, Valentina adquirió el hábito de analizar cada año las pertinencias que realmente le aportaban algo. “Me gustan las mudanzas porque cuando tienes que coger tus cosas con las manos eres consciente de todo lo que tienes”.

La carrera profesional de Valentina es tan diversa como sus inquietudes y en los últimos años se ha dedicado intensamente al mundo online. Ya en sus viajes a Ecuador decidió abrir un blog para compartir fotos y vivencias con sus amigos y familiares. Era en 1998 y justo empezaba a sonar la palabra “blog”. Más adelante, se especializó en marketing online y siempre ha tenido más de una bitácora, a pesar que las más conocida –Vale de Oro — sigue siendo su espacio personal donde comparte ideas sobre cómo simplificar la vida. Su planteamiento es pragmático y directo: deshacerse de aquello que no utiliza. “Con el tiempo entendí que si tienes menos cosas tienes que dedicar menos tiempo en limpiarlas y ordenarlas, sabes lo que tienes y es más fácil gestionarlo. Te quita mucho estrés”.

“Me gustan las mudanzas porque cuando tienes que coger tus cosas con las manos, eres consciente de todo lo que tienes.”

Minimalismo aplicado a la familia

Actualmente trabaja como programadora a distancia y vive a caballo entre Cataluña y Alemania. Un trabajo que combina con su vocación minimalista y con la crianza de sus gemelos de dos años. Cuando le pregunto si también aplica el minimalismo en el ámbito familiar, Valentina asegura que revisa la ropa y los juguetes de los niños cada cuatro o seis meses y todo lo que ya no utilizan lo tira o lo dona, si está en buen estado. “Guardar cosas por si acaso o por si un familiar decide tener hijos no es muy provechoso, ni siquiera es bueno tener la ropa guardada durante mucho tiempo, es mejor que alguien la utilice”.

En casa también tienen una norma especial con los juguetes: “lo más difícil cuando tienes hijos son los familiares que te regalan cosas cada dos por tres. Por lo tanto, se tiene que trabajar con el entorno para mantener a raya el flujo de cosas que entran en casa”. Con los abuelos maternos de los niños ya han llegado a un acuerdo: “lo que se compra en Alemania, se queda en Alemania. Así cuando vamos de visita tenemos que cargar con menos cosas en la maleta y los niños juegan con juguetes diferentes. Cada familia tiene que encontrar su equilibrio, pero es importante hablarlo con familiares y amigos”.

“Lo más difícil cuando tienes hijos son los familiares que te regalan cosas cada dos por tres. Cada familia tiene que encontrar su equilibrio, pero es importante hablarlo con los familiares y amigos.”

El tiempo es un tesoro

Vivir siguiendo los principios minimalistas también implica una gestión eficiente del tiempo, el famoso “saber decir que no” a los compromisos que no nos aportan valor y romper con los hábitos que repetimos simplemente “porque siempre lo hemos hecho así”. ¿La solución? Preguntarse si realmente nos apetece hacer aquella tarea que tenemos apuntada en la agenda. También conviene reflexionar sobre la alternativa a aquella acción para saber qué nos compensa más, ya que según Valentina “sentir que no tenemos el control sobre nuestro tiempo y nuestras cosas nos amarga la vida”. De este modo, el minimalismo es un camino constante que permite ganar tiempo para dedicarlo a lo que de verdad nos aporta algo.

¿Cómo iniciar-se en el minimalismo?

Para iniciarse en este estilo de vida, Valentina aconseja empezar por el armario: “revisa la ropa que tienes y si eres una persona muy atrevida puedes entrar al Proyecto 333. Si el cambio te parece demasiado brusco, simplemente con vaciar el armario y desprenderte de las prendas que ya no necesitas para que otras personas las aprovechen, te abrirá mucho espacio. También puedes optar por sacar cada día una cosa de tu casa. Haz este proceso durante 100 días y analiza qué pasa. Todo son experimentos”, concluye Valentina.

El Proyecto 333

El Proyecto 333 es un reto que ideó la americana Courtney Carver, amiga de Valentina, quien decidió traerlo al mundo hispanoparlante traduciéndolo al español y difundiéndolo por internet. El reto ha trascendido a nivel internacional y hoy en día son muchas las personas que comparten su armario minimalista en las redes sociales. El sistema es sencillo: durante tres meses vives con 33 prendas de ropa, sin incluir la ropa interior ni la vestimenta deportiva. “Dicen que para cambiar un hábito se necesitan unos treinta días y para acciones más complejas, unos tres meses. Por lo que, si no vas de compras durante tres meses, es posible que consigas interiorizar el hábito”.

“Sentir que no tenemos el control sobre nuestro tiempo y nuestras cosas nos amarga la vida.”

Minimalismo para gestionar el tiempo en la red

Como profesional online, Valentina también habla de minimalismo para gestionar el volumen de información constante que nos llega a través de internet y las redes sociales, la llamada infoxicación. En su caso, decidió eliminar las aplicaciones de Facebook y Twitter de su teléfono móvil: “me di cuenta de que cuando tenía un momento libre miraba las redes sociales y el valor que te aportan es casi nulo, además te crean un estado de alerta constante porque toda la información es last minute”.

En casos más extremos, también recomienda el uso de aplicaciones para interrumpir el acceso a social media durante ciertas horas, un recurso útil tanto para adultos como para limitar el acceso a los niños. “Cuando estoy en casa con mis hijos intento dejar el móvil de lado para que no nos vean todo el rato enganchados a la pantalla”. El minimalismo también se puede aplicar a la gestión de correos electrónicos, un tema que aborda en su libro “Manejando la Bandeja de Entrada: Trucos para no sucumbir ante una bandeja de entrada exorbitante”.

“Se dice que para cambiar un hábito se necesitan unos 30 días y para acciones más complejas, unos 3 meses. Por lo que, si no vas de compras durante 3 meses, es posible que consigas interiorizar el hábito”.

Sobre Valentina Thörner

Valentina es una mujer inquieta que escribe sobre minimalismo. Profesional del mundo online y Blogger experimentada, esta madre de dos gemelos es también una viajera empedernida y una runner incansable que aplica la filosofía minimalista en muchos ámbitos de su vida.

Parte de su tiempo lo dedica al activismo y está involucrada en diversos movimientos sociales relacionados con los derechos del colectivo LGTB y las personas afectadas por la crisis financiera. Si queréis profundizar en el minimalismo recomendamos su libro “Minimalismo Anticrisis: la filosofia minimalista para gente normal”.

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selva@ficusmag.com

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