La Reciclària: una utopía convertida en realidad

La Reciclària

Una utopía convertida en realidad

La Reciclària es una pequeña gran revolución enmarcada en una nave de los años cuarenta. Un espacio delicioso reformado para materializar la utopía ecológica y entender, in situ, qué significan las tres Rs (reducir, reutilizar y reciclar). Este centro situado en el barrio del Remei de Vic es mucho más que un restaurante de cocina flexitariana, en esencia es un punto de encuentro dedicado a personas que creen en un mundo mejor. Y no os imaginéis cuatro iluminados, no va de esto. La Reciclària es una nave

reformada y amueblada con objetos reciclados, mucha imaginación, creatividad y buen gusto para crear un espacio donde se puede (atención, la lista es larga):

comer, jugar, reunirse, reparar bicicletas (o cualquier otro objeto), asistir a talleres, conferencias, conciertos de música en vivo y, sobre todo, inspirarse.

No es fácil definirla, ya lo veis.

De camino hacia el Montseny hacemos una parada en Vic para conocer un proyecto que tiene muy buena pinta. Muy pronto nos sorprende el espacio abierto que se nos presenta nada más cruzar la puerta de entrada. La primera impresión es de movimiento. No de barullo estresante, sino de un sitio donde pasan cosas. Los más pequeños suben y bajan de una cabaña de madera como los niños perdidos de Peter Pan, los padres hablan tranquilamente mojando bastoncitos de verduras con hummus y yo alucino con cada detalle.

Decenas de plantas colgantes decoran el local, una nevera que ya no funciona hace de armario de juegos de mesa y, en un extremo, un taller con herramientas de todo tipo está listo para dar una segunda vida a los objetos. Me quedo corta describiendo todos los estímulos. Todo, absolutamente todo, es reciclado. Y me siento como en casa. Especialmente cuando me sirven unos canelones vegetarianos con salsa de setas que son un masaje para el estómago.

Ya no quedan mesas libres. Los cocineros hacen bailar los fogones a escasos metros de nosotros. Todo está abierto y la carta en muy variada. Ofrecen platos elaborados con ingredientes de temporada, opciones veganas y vegetarianas, pero también carne ecológica y de proximidad. Acertamos con los canelones vegetarianos y los nachos de aperitivo. En los woks, en cambio, echamos de menos más verdura. Siempre hay margen de mejora, pero la experiencia en conjunto es muy enriquecedora. La Reciclària demuestra que con gusto, voluntad, imaginación y destreza se pueden crear espacios dinámicos, cooperativos y, sobre todo, respetuosos con el medio ambiente. Hay que vivirlo en primera persona.

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selva@ficusmag.com

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