Fenòmens: experiencias a través del cuerpo

Fenòmens: experiencias a través del cuerpo

Observar la extrañeza de nuestro día a día a través del arte

Cuando la apariencia social se hunde, ¿qué queda? Ésta es la pregunta que la bailarina y coreógrafa Marianne Masson plantea con “Une autre, s’il vous plaît”, una delicada performance que nos da la bienvenida a Fenòmens, un festival heterogéneo repleto de propuestas artísticas sorprendentes y que, de ahora en adelante, será una cita imprescindible en nuestro calendario.

En su tercera edición, Fenòmens se ha centrado en creaciones artísticas híbridas que tienen como eje el cuerpo humano y que mezclan disciplinas como la danza, la música, las artes visuales o la realidad virtual. Auténticos fenómenos que nos permiten observar la extrañeza de nuestra rutina a través del arte. 

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Foto: Pablo Rincón

Como Marianne. Su elegancia es encantadora, pero es imposible no sentirse identificado —aunque seas un patoso sin apenas coordinación corporal. La actuación es desinhibida y sincera, tiene lugar en un escenario lo suficientemente ambiguo como para que te resulte familiar, y refleja los diálogos internos que todos hemos podido tener al volver a casa después de una noche de fiesta. El arrepentimiento por palabras que no has dicho, la satisfacción por las cosas que has hecho, o a la inversa. En definitiva, es como observar a través de la cerradura a una persona que expresa todo lo que le pasa por la cabeza cuando está sola, lejos de las consecuencias y los juicios externos.

Marianne nos hace sentir menos extraños y más acompañados en nuestras rarezas. Y lo hace casi sin pronunciar una palabra, con el cuerpo como única herramienta de comunicación, un arte que, sin duda, domina. Sus bases como bailarina son indiscutibles y la manera cómo las combina con el teatro dan como resultado una performance de movimientos delicados que te mantiene a la expectativa durante 45 minutos.

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Foto: Pablo Rincón

La delicadeza y el conflicto íntimo y universal de Marianne dan paso a uno de los platos fuertes de Fenòmens: Rodrigo Cuevas. Con el espectáculo “El Mundo por Montera”, Cuevas nos abre las puertas a un universo que combina el mundo rural con el arte urbano sin complejos. Lo reconoceréis por su parecido físico con Freddie Mercury, pero este polivalente artista asturiano tiene un estilo único que mezcla la música electrónica con las canciones populares, el cabaret, el humor y la crítica social, entre otros. Su show es una fiesta que no deja indiferente.

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Entrevista a Rodrigo Cuevas

Artista

Por: Selva López

Te defines como agitador folklórico, ¿Cómo explicarias este título a alguien que no haya visto tu show?

Para mi “agitador folklórico” es la manera más fácil de definirme porque cuando me preguntan por mi trabajo me cuesta mucho encontrar un adjetivo y ponerme etiquetas: no puedo decir que hago copla, porque no la hago; ni decir que hago música tradicional porque no es solo eso; ni decir que hago electrónica, ni que soy acordeonista, porque no hago conciertos de acordeón. Por lo tanto, lo que une todos los aspectos del show es una base de folklore y agitación social, porque intento que la gente se cuestione ciertos aspectos que me preocupan y que creo que no están en la agenda política general, sino que están en tercer o cuarto plano y para mí son muy importantes.

Fotos: Pablo Rincón

“Intento que la gente se cuestione ciertos aspectos que me preocupan y que creo que no están en la agenda política general”.

También utilizas mucho el humor…

Con humor puedes hablar de temas más sensibles, puedes decirle algo a una persona que piensa diferente, mientras que si lo haces desde el adoctrinamiento o de manera dogmática, seguramente conseguirás un rechazo total. Con el humor puedes llegar a tocar temas muy profundos y no provocar rechazo, sino todo lo contrario. Creo que es la herramienta de crítica social más profunda.

Explícanos un poco tu trayectoria. ¿Siempre has trabajado en este estilo híbrido que mezcla la tradición rural con la electrónica?

Estudié piano clásico en Oviedo, después estuve en Barcelona haciendo sonología y también tocaba la tuba. Con la tuba empecé a introducirme en el rollo balcánico, músicas más populares y, más adelante, como el piano no es fácil de transportar, empecé a tocar el acordeón, que es como si fuera el piano pero en portátil. Al tocar el acordeón, me animé a cantar y a descubrir el folklore. De toda esta mezcla de cabaret, clásico, folklórico y popular salió un espectáculo más teatral. Tenia un grupo que se llamaba La Dolorosa Compañía, que hacia verbena psicodélica, y me atrajo mucho el estilo popular, festivo, bizarro, electrónico, con un trasfondo de transformación social a través del humor. Al final, mi espectáculo es una extensión muy viva de la cultura popular.

Foto: Marcos Suárez

¿Por qué crees que tu show, tan poco covencional, tiene tan buena acogida? 

Creo que engancha porque hay un punto tradicional y folklórico, que a menudo solo se utiliza en recreaciones del siglo XIX, o en contextos muy serios que, si no eres un experto y te interesa particularmente, son temas bastante duros de oír. Yo los ablando con contorsionismo, humor, cabaret… y creo un personaje que intenta ser encandilador, inocente, gracioso.

“Me gustaría que la gente se planteara volver a cantar, a bailar, a producir cultura de manera colectiva. Somos amos de la cultura popular y tenemos que hacer uso de ella”.

¿Qué te gustaría que la gente de llevara de tu show? 

Me gustaría que la gente volviera a casa y se planteara volver a cantar, a bailar y a producir arte de manera colectiva y a autogestionarnos la cultura. Somos amos de una parte de esta cultura, que es la popular, y tenemos que hacer uso de ella. Es un regalo que tenemos de los antepasados, donde está toda la transmisión de conocimiento y la hemos de usar porque es nuestra.

En tu actuación dices que hay dos maneras de vivir la vida, como si fuese provisional o definitiva. ¿Siempre la has vivido como si fuese definitiva?

Creo que siempre he intentado vivirla como si fuese definitiva. A mucha gente le influyen la vergüenza, los miedos, el no quedar mal a la hora de manifestar lo que siente. Tenemos muy reprimidos los sentimientos y creo que es hora de sacarlos. Es divertidísimo ver a alguien que tiene una reacción espontánea que para otra persona es excesiva, esto me parece graciosísimo. Estamos muy contenidos a nivel social, somos muy educados y respetuosos, y eso está bien, pero hay momentos para todo. Hay momentos en que es bueno tener ganas de gritar, aplaudir o salir a bailar, y si no lo haces, es una pena. En mi arte invito a expresar lo que sale de dentro.

Sobre Rodrigo Cuevas

Rodrigo Cuevas es un apasionado de la cultura popular de Asturias, su tierra de origen, y ha conseguido recuperar su esencia para adaptarla a los nuevos tiempos con toques de electrónica, humor y crítica social. Con su arte inconfundible aporta su granito de arena para transformar la sociedad y reivindicar la cultura de los pueblos.

En plena gira de “El Mundo por Montera”, podréis verle actuar en teatros, fiestas populares y festivales alternativos de toda la Península. Sea dónde sea, hay una escena que siempre se repite: un público sonriente que, poco a poco, se va deshinibiendo a lo largo del espectáculo hasta acabar bailando y aplaudiendo al ritmo de canciones populares asturianas.

kike llamas
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marc@ficusmag.com

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