Diseño sostenible: ¿La clave para recuperar la esencia del surf?

Sergi Galanó,

Fundador de Flama SurfBoards

“Me encantaba el surf, pero la insostenibilidad de la industria me echaba para atrás a la hora de practicarlo. Por eso un día decidí construirme una tabla de madera. El proceso unía mis tres pasiones —la creatividad, el surf y el ecologismo—, y me gustó tanto que, cuando terminé, tenía muy claro qué tenía que hacer”.

Foto: Flama SurfBoards

Sergi Galanó siempre ha sentido una conexión especial con la naturaleza. Este diseñador gráfico barcelonés comenzó a hacer surf a los 11 años, cuando en las costas catalanas había tan pocos surfistas que apenas coincidían en el agua, y quedó enganchado de por vida. Años después, cansado de la rutina, dejó su trabajo en la ciudad y se fue con su familia a una valle del Pirineo, donde abrió un albergue y descubrió una nueva vocación, trabajar la madera. Al cabo de unos meses, el Mediterraneo lo llamó de nuevo y volvió a la costa con un reto y una visión inspiradores: hacer una tabla de surf orgánica, que recuperase la esencia original del surf como estilo de vida basado en el respeto por la naturaleza.

Mucha gente asocia el surf con la libertad y el contacto directo con la naturaleza y, a pesar de todo, cada vez más voces critican su insostenibilidad. ¿Por qué?

El surf es un deporte que depende muchísimo del petróleo. Desde las tablas a los trajes de neopreno, casi todo está hecho con derivados del petrólea. El surf es un deporte milenario, que siempre se había practicado con madera de los árboles. Esto fue así hasta mediados del siglo XX. Alrededor de 1950, para hacer tablas más ligeras, se comenzaron a utilizar materiales contaminantes, hasta la fecha reservados al sector de la aviación, como la fibra, las resinas de poliéster o la espuma de poliuretano. Y esto no cambió hasta bien entrada la década de los 2000. La industria del surf ha estado prácticamente 60 años sin evolucionar y de espaldas al medio ambiente, a pesar de ser un deporte que se practica en la naturaleza. Por suerte, en los últimos añis ha surgido un interés creciente por reducir el impacto ecológico y están pasando muchas cosas interesantes, tanto a nivel de materiales como de técnicas constructivas.

“La industria del surf ha estado prácticamente 60 años sin evolucionar y de espaldas al medio ambiente”.

¿Qué inció este cambio de mentalidad?

El principal proveedor mundial de tablas se vio obligado a cerrar, precisamente por infringir normativas medioambientales. Esta empres de California dominaba el 90% del mercado de los Estados Unidos y un 60% del mundial. En cierto modo, su cierre supuso una abertura del mercado e inició una pequeña revolución del diseño sostenible.

¿Cómo comenzó Flama?

Creé Flama con la idea de hacer tablas 100% orgánicas. Después de un año investigando cómo construirlas sin derivados del petróleo, comencé a trabajar con paulonia, una madera relativamente económica y que crece muy deprisa. La llaman la madera mágica porque da mucho de sí y es resistente al agua, de modo que no tienes que añadir fibras ni resinas. Por desgracia, todavía no tiene suficiente salida en el mercado y a menudo me veo obligado a hacer pedidos a China. Con el tiempo he ido descubriendo sistemas constructivos para hacer tablas más ligeras y competitivas, con materiales como el bambú y el corcho natural. No son tan orgánicas como las de paulonia, que todavía hago, pero llegó un momento en que no podia evolucionar más. Ahora, mi objetivo para incrementar al máximo el contenido orgánico de los diseños de Flama es dar con un sustituto para la espuma de poliestireno que utilizo para el corazón de las tablas.

Foto: Flama SurfBoards

¿Hay muchas empresas que se dediquen a hacer tablas de madera?

La comunidad de constructores de tablas de madera es pequeña pero muy dinámica. Tengo contacto con un grupo de gente de Australia, Sudáfrica, Brasil y Alemania. Todos tenemos nuestras historias pero compartimos experiencias con nuevos materiales y técnicas constantemente. Es un momento muy bonito.

“Me gusta conocer al cliente para que la tabla se ajuste al máximo a su nivel, estilo y al tipo de ola que quiera coger.”

Hace poco concedieron a Flama el sello Ecoboard Project, ¿en qué consiste?

Ecoboard Project es una iniciativa de la organización americana Sustainable Surf. Además de actividades para impulsar la conciencia medioambiental y minimizar la huella ecológica del surf, han creado un sello para tablas de surf. Es un distintivo muy estricto que establece unos estándares de sostenibilidad y que garantiza que una tabla se ha construido con un respeto total por el medio ambiente. Hemos sido los primeros de Europa en obtenerlo.

Foto: Flama SurfBoards

¿Se podría decir que haces un trabajo artesanal?

Casi siempre trabajo bajo demanda, tengo algo de stock pero las tablas acostumbro a hacerlas a medida de los clientes. Me gusta conocer al cliente para que el producto se adapte al máximo a su nivel, estilo, tipo de olas que quiere coger… Son tablas hechas a medida. Parto de las capacidades físicas y experiencia de la persona y diseño una tabla que se adapte a ellas. Es otro concepto de producción.

Sergi ha participado en “Unsustainable”, un documental sobre la industria de  las tablas de surf y la necesidad imperiosa de cambio.

¿De dónde son tus clientes?

La mayoría de tablas que hago son para gente de toda Europa. En Catalunya y España también tengo clientes, pero sobre todo envío las tablas al extranjero.

¿Dónde te formaste en diseño y construcción de tablas?

Soy autodidacta. Hace tres años me invitaron a impartir una charla en una reunión de constructores de tablas de madera en Australia y allí conocí a muchos profesionales con ganas de compartir conocimientos. Fue muy bonito. Allí comprobé que, en general, las personas con una verdades conciencia ambiental, que va más allá de las apariencias y de una estrategia comercial, están muy abiertas a compartir.

Foto: Flama SurfBoards

“Cuando una tabla se hace con conciencia ambiental, el objeto adquiere más valor porque nos acerca a la esencia del surf”.

Este verano organizaste un encuentro de constructores de tablas de madera en Cantabria, ¿cómo fue la experiencia?

Volví de Australia con la maleta llena de ideas y eso me animó a organizar esta reunión. Fue una pasada, se expusieron ochenta tablas y vino gente de once países. Todos aprendiendo de todos. Espero que el año que viene nos volvamos a encontrar.

Aunque suene contradictorio,¿podríamos decir que tu filosofía consite en dar un paso atrás para garantizar el futuro del surf?

Exacto. En los orígenes del surf, cuando los polinesios se hacían las tablas con la madera de los árboles que había a su alrededor, las tablas eran veneradas, se heredaban de padres a hijos e incluso se les ponía nombre. El vínculo entre el medio y la tabla era mucho más directo y profundo. De algún modo, cuando una tabla se hace a medida y con conciencia ambiental, el objeto adquire más valor, es más especial porque nos acerca a los orígenes y la esencia del surf.

Foto: Flama SurfBoards
Flama Surf
C/ Metalogènia, s/n. Local B.
08330, Premià de Mar, Barcelona
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marc@ficusmag.com

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